Cuando el diagnóstico es difícil de tragar, tome estas medidas de gestión

Dic 4, 2021
admin

REPORTAJE DE UN CASOEl Sr. C, de 72 años, informa de una falta de deseo de tragar alimentos. Niega sentir un nudo en la garganta. En los últimos 6 meses, ha perdido >30 libras.

El paciente tuvo un episodio similar hace 2 años, que se resolvió sin intervención. La muerte de su esposa recientemente le ha llevado al aislamiento y a la falta de deseo de tragar alimentos.

Las pruebas con muestras de alimentos estándar para provocar conductas alimentarias son normales. Los resultados de las pruebas de electromiografía y videofluoroscopia no muestran anormalidades.

¿Qué es la fagofobia?El caso del Sr. C saca a la luz la condición conocida como fagofobia: una sensación de no poder tragar. La fagofobia imita la apraxia oral; sin embargo, las funciones faringoesofágicas y neurológicas, así como la capacidad de hablar, permanecen intactas.1

Se estima que alrededor del 6% de la población general adulta presenta disfagia.2 Alrededor del 47% de los pacientes con quejas disfágicas no muestran anomalías motomanométricas o radiológicas del tracto digestivo superior. Una serie de afecciones psiquiátricas, como el trastorno de pánico, el trastorno obsesivo-compulsivo, la fobia social, la anorexia nerviosa, el globus hystericus, el reflejo nauseoso hipersensible y el trastorno de estrés postraumático pueden simular esta afección.3

Cuando Barofsky y Fontaine4 compararon a los pacientes con fagofobia con otros sujetos -controles sanos, restringidores de la anorexia nerviosa, pacientes disfágicos con obstrucción esofágica, pacientes disfágicos con alteración de la motilidad y pacientes con disfagia no obstructiva de la motilidad- encontraron que los pacientes con disfagia psicógena no parecían tener un trastorno alimentario. Sin embargo, sí tenían un nivel clínicamente significativo de malestar psicológico, en particular de ansiedad.

Herramientas de diagnóstico y pasos de manejoHay una serie de enfoques para evaluar el miedo a tragar de su paciente (Tabla,5-7 página 68). Las herramientas de evaluación no invasivas junto con las modalidades educativas suelen probarse solas o junto con la intervención psicofarmacológica. Sin embargo, es imperativo tener un enfoque empático y comprensivo con estos pacientes. Cuando los pacientes tienen confianza en el clínico tienden a responder más eficazmente con tales enfoques.

Las investigaciones4 incluyen cuestionarios (historia de trastornos de la deglución, Inventario de Trastornos de la Alimentación-2, y Lista de Comprobación de Síntomas-90-R); evaluación del peso; pruebas con muestras de alimentos estandarizados para provocar conductas alimentarias; autoinformes; electromiografía; y videofluoroscopia.

La educación y la tranquilidad incluyen la demostración individual de la deglución, combinada con terapia de grupo, ejercicios y tranquilidad. Los pacientes se benefician de los consejos sobre cómo maximizar la sensación dentro de la orofaringe para aumentar el gusto, la percepción de la temperatura y la estimulación de la textura.8

La intervención conductual implica la práctica de técnicas de respiración lenta y relajación muscular para aumentar gradualmente el tamaño de los bocados y reducir la cantidad de tiempo dedicado a masticar cada uno de ellos.

La terapia de introspeccióncomprende psicoeducación, reestructuración cognitiva y exposición in vivo e introspectiva; ayuda a los pacientes a sustituir los pensamientos que producen ansiedad por la estimación de probabilidades y la descatastrofización. La exposición introspectiva se centra en el miedo al atragantamiento haciendo que el paciente cree sensaciones de opresión en la garganta al sostener una deglución en medio de la acción y al tragar rápidamente. La exposición in vivo se dirige al miedo a tragar haciendo que el paciente practique la alimentación con alimentos (como opciones semisólidas fáciles de tragar), dentro y fuera de la sesión.6

La terapia de aversión requiere que se pellizque la mano del paciente mientras mastica y se suelte la mano cuando traga.

Intervención psicofarmacéutica. Pueden utilizarse varios medicamentos para ayudar, como imipramina hasta 150 mg; desipramina, hasta 150 mg; o lorazepam, 0,25 mg, dos veces al día, para tratar los síntomas de ansiedad o pánico.

Divulgación
El autor informa de que no tiene relaciones financieras con ninguna empresa cuyos productos se mencionen en este artículo ni con fabricantes de productos de la competencia.

Reconocimiento
Duy Li, BS, y Yu Hsuan Liao, BS, contribuyeron a la elaboración del manuscrito de este artículo.

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